- Costes de adaptación y validación — la lectura fácil exige procesos adicionales de diseño y validación con usuarios.
- Desconocimiento del valor pedagógico — aún no está plenamente integrada en la cultura editorial.
- Falta de demanda explícita — los centros educativos no siempre solicitan materiales accesibles.
- Confusión entre “simplificar” y “adaptar” — la lectura fácil no es simplificación, sino accesibilidad cognitiva.
¿Por qué las editoriales son reticentes a incluir libros de texto en lectura fácil?
Aunque existen excepciones, muchas editoriales muestran resistencia por motivos como: