¿Se han detectado prácticas derivadas de la desescalada por la COVID-19 que estén afectando negativamente a la accesibilidad urbana?

Sí, se están implantando diversas medidas orientadas a mejorar la seguridad sanitaria que, sin embargo, no siempre tienen en cuenta a todos los colectivos, generando nuevas barreras de accesibilidad. Por ejemplo, la ampliación de terrazas de hostelería ocupa más espacio en la vía pública; la instalación de mamparas transparentes o brillantes en mostradores dificulta su detección por personas con resto visual y puede provocar deslumbramientos, por lo que se recomienda el uso de materiales mates y elementos contrastados; asimismo, la señalización de distancias mediante vinilos en el suelo no es perceptible para personas ciegas, siendo preferible incorporar bandas en relieve; y el uso obligatorio de mascarillas dificulta la comunicación de personas sordas que leen los labios, aunque ya se están desarrollando alternativas con zonas transparentes aún pendientes de homologación. Se continúa trabajando para identificar estos problemas y proponer soluciones más inclusivas.