Las actuaciones de peatonalización y, en particular, la implantación de calles de plataforma única o de uso compartido, son una estrategia urbanística cada vez más extendida en municipios españoles para favorecer la movilidad peatonal, la seguridad vial y la calidad del espacio público.
No obstante, desde el punto de vista de la accesibilidad universal, estas soluciones presentan ventajas e inconvenientes que deben ser cuidadosamente equilibrados mediante un diseño inclusivo.
Ventajas desde la accesibilidad
- Eliminación de bordillos y desniveles; facilita el tránsito de personas con movilidad reducida, usuarios de silla de ruedas, carritos, etc.
- Mayor continuidad espacial; mejora la accesibilidad física y reduce barreras arquitectónicas.
- Reducción del tráfico rodado; aumenta la seguridad general del peatón.
Problemas y riesgos detectados
Diversos estudios y entidades del ámbito de la discapacidad señalan que estos espacios pueden generar barreras cognitivas y sensoriales, especialmente para:
- Personas con discapacidad visual (ceguera o baja visión)
- Personas con discapacidad cognitiva
- Personas mayores, niños
Los principales problemas identificados son:
- Pérdida de referencias físicas claras (desaparición de aceras diferenciadas)
- Dificultades de orientación y navegación autónoma
- Ausencia de itinerarios peatonales claramente definidos
- Incremento del riesgo por convivencia no segregada con vehículos
- Ambigüedad en las prioridades de uso del espacio
Claves de diseño accesible
Para minimizar estos riesgos, es imprescindible aplicar criterios de diseño universal:
- Incorporar bandas de guiado y encaminamiento táctil
- Garantizar contrastes cromáticos y visuales suficientes
- Delimitar claramente zonas peatonales y de tránsito rodado
- Señalización accesible (visual, táctil y, cuando sea posible, sonora)
- Aplicar criterios de lectura fácil del espacio urbano
- Participación de usuarios con discapacidad en el diseño (co-creación)
Existen para su consulta referencias y publicaciones de interés como son: