Recomendaciones para escoger una silla de oficina en casa

27 noviembre, 2020

En Fundación ONCE existe un servicio de asesoramiento para la adaptación de puestos de trabajo para personas con discapacidad. También hay disponible un banco de productos de apoyo, a través del cual se prestan adaptaciones, durante un tiempo determinado, a las entidades para que puedan comprobar cuáles son más adecuadas para sus trabajadores.

Una de las consultas más frecuentes en este servicio es cómo escoger una silla de trabajo para el domicilio.

En un entorno de oficina, se indica que la silla debe tener el máximo número de sistemas de regulación. Esto es debido a que muchas veces los puestos son compartidos, y a que, en ocasiones, las medidas de la persona requieren adaptaciones que no incluyen las sillas menos completas.

Sin embargo, cuando se trata de escoger silla en el domicilio, algunas de estas regulaciones no son necesarias, siempre y cuando los parámetros se ajusten a las necesidades y medidas antropométricas de la persona.

Si se configura un puesto de trabajo desde el principio, lo idóneo es escoger la silla y luego regular la altura de la superficie de trabajo, pero las mesas regulables en altura no son frecuentes en un domicilio.

Por eso, el primer paso es medir desde el suelo a la parte superior del tablero de la mesa. Esa distancia va a determinar varios parámetros de la silla.

La regulación en altura del asiento de la silla es imprescindible. La altura del asiento debe ser tal, que los pies queden completamente apoyados en el suelo, con las rodillas a 90º, mientras que la cadera puede estar en un ángulo algo más abierto. No obstante, si la superficie de trabajo no es regulable, es muy posible que la altura se determine teniendo en cuenta que los antebrazos deben poder apoyarse sobre la mesa manteniendo una flexión de codos de 90º. Si tras hacer esto los pies se queden sin apoyo, será necesario utilizar un reposapiés.

La siguiente regulación que conviene tener en cuenta, es la altura del reposabrazos. Lo ideal es que éstos queden a ras de la superficie de trabajo de manera que permitan apoyo total del antebrazo, manteniendo el ángulo de 90º ya mencionado. De este modo, los hombros quedarán apoyados en el respaldo.

Sin embargo, muchas personas apoyan el antebrazo, pero sobre la mesa. Esta postura no es totalmente incorrecta, pero los hombros no tendrán tan buen soporte como en el caso anterior.

La posibilidad de tener una silla cuyo respaldo y asiento basculen es recomendable, ya que permitirá cambios posturales que alivian la presión.

Las regulaciones de profundidad de asiento y altura de respaldo no serán necesarias siempre y cuando se haya comprobado que la silla se adapta a la persona. En el primer caso, la profundidad debe permitir el apoyo completo del muslo dejando libre una zona de unos 5cm desde el hueco poplíteo, que es la parte posterior de la rodilla.

El respaldo debe llegar a la altura de los hombros. Respecto a la forma del respaldo, material, etc. se recomienda probar diferentes opciones para comprobar cual resulta más confortable para cada persona.

Por lo tanto, al escoger una silla de oficina para el domicilio, hay que tener en cuenta, las siguientes características:

  • Silla con regulación en altura
  • Apoyo total de los pies sobre el suelo o sobre un reposapiés
  • Apoyo de los antebrazos sobre los reposabrazos o en su defecto, sobre la superficie de trabajo. Manteniendo un ángulo de 90º
  • Profundidad del asiento suficiente para que quede apoyado el muslo completo excepto una zona de unos 5cm previa al hueco poplíteo
  • Respaldo a la altura de los hombros

En caso de que la persona tenga una patología musculo esquelética, dolor crónico o cualquier otra circunstancia especial, es recomendable acudir a un especialista que le ayude a determinar el mejor tipo de silla.