11 claves para una nueva normalidad accesible

16 junio, 2020

La nueva normalidad se está haciendo realidad, poco a poco la gente está volviendo a sus puestos de trabajo, los establecimientos vuelven a su actividad, en pocos días se desactivará el estado de alarma y con ello los cambios son inevitables. Para tratar que esta vuelta sea accesible e inclusiva para todas las personas, la Dirección de Accesibilidad Universal e Innovación de Fundación ONCE junto a CERMI y el Real Patronato sobre Discapacidad ha redactado 11 directrices con algunas pautas a tener en cuenta, algunas de ellas comunes para todos y otras específicas para los distintos tipos de discapacidad.

  • ESPACIO DE SEGURIDAD: SEPARACIÓN MÍNIMA DE 1,5 M: Esta nueva dimensión ya se exigía desde diferentes ámbitos normativos para la definición de espacios públicos, urbanos y edificados, de cara a permitir el desplazamiento y maniobrabilidad de personas usuarias de sillas de ruedas, pero ahora más que nunca, debe ser un parámetro que marque el dimensionado de nuestras ciudades.
  • SISTEMAS DE ACTIVACIÓN DE DIFERENTES ELEMENTOS: (ascensores, plataformas…) Será el momento de que desde las empresas se apueste por la innovación en cuanto a soluciones referidas a tecnologías (uso del teléfono móvil personal, wifi gratuito…), nuevos materiales con tratamientos anti bacteriano, etc… Estas soluciones favorecerán claramente la accesibilidad y la usabilidad, haciéndose esenciales frente a situaciones como la que nos enfrentamos.
  • ESPACIOS HIGIÉNICOS DE USO PÚBLICO: En el caso de las cabinas reservadas para uso de personas con movilidad reducida, deberá controlarse su uso estricto por parte de los usuarios con la movilidad reducida, extremando, en la medida de lo posible, la higienización del espacio posterior a cada uso, ya que el riesgo de contagio es mucho mayor al tener necesariamente que estar en contacto con las superficies de la taza y las barras, etc.
  • USO DE TRANSPORTE PÚBLICO COLECTIVO: La restricción de aforo deberá respetar las zonas reservadas para personas con discapacidad y personas mayores. Deberá incluirse en los nuevos protocolos de seguridad y acceso a la red pública de transporte a las personas con discapacidad y personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades específicas.
  • REDUCCIÓN DE AFORO EN ESPACIOS PÚBLICOS: En la limitación del aforo de actividades públicas como en teatros, cines, restaurantes, hoteles, deberá tenerse en cuenta la cuota mínima reservada para personas con discapacidad exigida por normativa, para evitar eliminar esas plazas reservadas una vez se lleve a cabo esta limitación.
  • INFORMACIÓN EN DIFERENTES FORMATOS: El Braille y el alto relieve supone «tocar», algo que parece «vetado» en este momento, por lo que habrá que extremar las medidas de higienización, especialmente en elementos de uso frecuente. La información que se ofrezca en formato sonoro en espacios públicos deberá incorporar alternativas en formato escrito, lengua de signos, servicios de interpretación o de videointerpretación. Las páginas web y las apps deberán ser accesibles a la comunicación para personas sordas y sordociegas. Es necesario que el contenido de la información sea claro y adaptable a las necesidades de actuación de las personas, incluyendo aquellas con limitaciones de movilidad. La información estará disponible en formato de lectura fácil. También será necesario utilizar pictogramas sencillos y fácilmente interpretables.
  • ADECUACIÓN DE EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL: El uso de mascarillas puede provocar desorientación a la hora de ubicar a los interlocutores, anula parte de la expresión facial e impide que las personas sordas y sordociegas realicen una lectura labial de sus interlocutores, y puede provocar desconfianza a personas con disca-pacidad cognitiva o psicosocial, con hipersensibilidad sensorial o problemas de conducta. De igual forma puede suponer dificultad de manipulación y uso para personas con limitaciones de movilidad y maniobra. El uso de mascarillas transparentes y pantallas protectoras por parte de la población facilita el acceso a la información y la comunicación.
  • DISPENSADORES DE GEL HIDROALCOHÓLICO: Es necesario normalizar su ubicación y facilitar su localización a personas con dificultades visuales, minimizando así la necesidad de contacto físico para su localización. Igualmente importante será la utilización de contrastes adecuados que faciliten su localización a personas con resto visual. Será esencial asegurar el acceso hasta estos elementos, así como su manipulación y uso a personas con dificultades de destreza en los miembros superiores, disponiendo de mecanismos de activación y uso que sean sencillos y fácilmente comprensibles por parte de todas las personas.
  • MAMPARAS SEPARADORES DE PROTECCIÓN: Las mamparas deberán ser transparentes, para que posibiliten la comunicación en lengua de signos, y faciliten la lectura labial de los interlocutores. Deberá reforzarse la insonorización de locales y la instalación de sistemas de ayuda como bucles magnéticos y posibilitar que los espacios sean lo más diáfanos posibles para prevenir el ruido visual. Por otro lado, las mamparas han de incorporar elementos contrastados que avisen de la existencia de las mismas (como bandas señalizadoras o similar). Estos paramentos deberán de evitar la producción de reflejos que provoquen molestias a personas con discapacidad visual. Habrá que tener en cuenta las necesidades de desplazamiento y maniobrabilidad para que no supongan un obstáculo, así como avisar de su correcto uso de manera sencilla y fácilmente comprensible.

Se puede descargar el díptico en la Biblioteca de Fundación ONCE